Canadá-Agricultura-Transgénicos ¿Dueños de la vida? Distintas organizaciones de la sociedad civil y de agricultores de todo el mundo reaccionaron con indignación ante la decisión que tomó, el pasado 23 de mayo, la Suprema Corte de Justicia de Canadá, afirmando el derecho de la compañía transnacional Monsanto a demandar a los agricultores que tengan cultivos con genes transgénicos en sus parcelas, ya sea que los hayan plantado ellos mismos o que se hayan contaminado. Este 23 de mayo, la Suprema Corte de Justicia de Canadá, otorgó a la compañía transnacional Monsanto, el derecho a demandar a los agricultores que tengan cultivos con genes transgénicos en sus parcelas, ya sea que los hayan plantado ellos mismos o que se hayan contaminado. Esto trajo gran indignación a distintas organizaciones de la sociedad civil y a agricultores de todo el mundo. Monsanto acusó a los agricultores de Saskatchewan, Percy y Louise Schmeiser, de violar la patente de la compañía sobre canola transgénica. Percy y Louise no querían la semillas de canola transgénica que invadieron su propiedad, ni trataron de aprovecharse del carácter tolerante al herbicida que tiene la semilla transgénica (o sea, ellos no utilizaron el herbicida Roundup en sus cultivos). De todos modos, Monsanto lo demandó por violación a su patente y exigió una parte de sus ingresos. Durante siete años los Schmeiser llevaron a cabo una batalla legal contra la compañía que terminó en la Suprema Corte de Justicia de Canadá. Si bien los Schmeiser no tienen que pagar nada a Monsanto, "la decisión del máximo organismo de justicia tiene implicaciones muy graves para los productores y para las sociedades de cualquier parte del mundo donde las compañías de transgénicos realicen negocios" señalo Pat Mooney, Director Ejecutivo del Grupo ETC, organización que siguió el caso y apoyó todo el tiempo a los Schmeiser. Durante 2003, la tecnología de plantas genéticamente modificadas de Monsanto se usó en 90% del área global sembrada con transgénicos. Según Mooney, "la decisión no sólo erosiona los derechos de los agricultores en todo el mundo, sino también amenaza la seguridad alimentaria global y la diversidad biológica. La decisión de la Suprema Corte anula una decisión anterior (2002) de otra corte en la que se reafirmaba que no se pueden patentar formas de vida superiores, tales como plantas y animales. Según la decisión actual, una patente sobre un gen o una célula puede infringirse cuando el agricultor use una planta o semilla que haya incorporado inadvertidamente el material genético patentado. "Monsanto obtuvo hoy una patente infalible. Ahora puede decir que sus derechos se extienden hasta cualquier cosa en la que se introduzcan sus genes, ya sean plantas, animales o humanos", indicó Pat Mooney. La Corte de Canadá va incluso más allá que la ley de patentes de Estados Unidos, porque sentencia que la patente de un gen se extiende a cualquier organismo superior que contenga el gen patentado. "Bajo este veredicto, la expansión de la contaminación se convierte en una estrategia "renditiva" de las corporaciones, para proteger y extender su propiedad", dijo Mooney. La sentencia de la Corte implica que si un agricultor tiene semillas o plantas que contienen genes patentados, le corresponde al agricultor probar que no está infringiendo la patente monopólica de la compañía. "En el mundo de Monsanto, todos somos criminales a menos que una corte diga lo contrario", señala Silvia Ribeiro de la oficina del Grupo ETC en México. "Y es una sentencia altamente preocupante para los campesinos mexicanos que ya tienen sus maíz nativo y quizá otros cultivos, contaminado con transgénicos". Las publicidades de Monsanto en los periódicos de Chiapas, México, ya advierte a los campesinos de que si se les encuentra usando semillas transgénicas ilegalmente, se arriesgan a ser multados e incluso a ir a la cárcel. "Sin duda alguna Monsanto dirá que esto es un éxito para sus accionistas, pero el gusto le durará poco. Como siempre, las propias ínfulas de Monsanto juegan en su contra y fortalecen la oposición. Esta sentencia de la Suprema Corte unirá a los agricultores y a todos los que nos negamos al control corporativo de la alimentación y la vida, y promoverá que la sociedad civil saque el asunto de los juzgados y lo devuelva a las calles y a las políticas públicas", enfatizó Mooney. |
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