El Bosque Comunitario de Kaslo comenzó a tener ciertos logros: obtuvieron ganancias, mejorando la participación y la intervención democrática, valiéndose de una diversidad de valores, entre ellos los ecológicos, de utilización del agua de consumo, visuales y de recreación. Principalmente, se empleó a gente del lugar para el trabajo en el bosque, beneficiando así directamente a la comunidad local.

 

05/05/2004
Medioambiente-Canadá
Bosques comunitarios

Pese a encontrarse muy lejos de Brasil, la provincia más occidental de Canadá, British Columbia, es conocida como "el Brasil del Norte, debido al marcado y acelerado ritmo de deforestación que padece. La posesión y usos de la tierra están en manos de grandes empresas que realizan tareas de extracción maderera.

La provincia más occidental de Canadá, British Columbia, es actualmente caracterizada como el “Brasil del Norte” por el ritmo de destrucción de sus bosques. En los bosques de British Columbia la tenencia de la tierra está predominantemente en manos de intereses comerciales y las actividades de extracción son a gran escala. Pero hay un atisbo de cambio con el surgimiento de los bosques comunitarios, que han traído consigo una nueva forma de utilizar el bosque y de manejarlo. Uno de esos bosques comunitarios pertenece a Kaslo, una pequeña ciudad en las orillas del Lago Kootenay, en el sudeste de British Columbia.

En 1997 se concedió un bosque comunitario a la comunidad de Kaslo, dándole a los integrantes de la comunidad mayor incidencia en el manejo del bosque local. Esta operación de manejo del bosque comenzó con una amplia variedad de personas, mucho más amplia que las que tradicionalmente participan en los bosques de British Columbia, donde casi la totalidad de los trabajadores son hombres. Una de las personas que participa en la experiencia es Susan Mulkey.

Susan Mulkey vino al bosque comunitario de Kaslo como "facilitadora", con experiencia en trabajo social y sin experiencia directa en manejo de bosques. Como integrante del directorio durante cinco años, Susan ayudó al bosque comunitario a despegar y aportó sus conocimientos en materia de facilitación. El bosque comunitario de Kaslo funcionó por consenso en la toma de decisiones para negociar entre las perspectivas muy diversas que conforman las pequeñas comunidades.

El Bosque Comunitario de Kaslo comenzó a tener ciertos logros: obtuvieron ganancias, mejorando la participación y la intervención democrática, valiéndose de una diversidad de valores, entre ellos los ecológicos, de utilización del agua de consumo, visuales y de recreación. Principalmente, se empleó a gente del lugar para el trabajo en el bosque, beneficiando así directamente a la comunidad local. El viejo club de varones que dominaba las decisiones relativas al manejo, comenzó lentamente a incluir perspectivas más amplias y más participativas.

Pero, según Susan, no fue una transición fácil. "Los grupos dominantes de la comunidad, muchos de los que tradicionalmente han detentado el control -los dueños de los aserraderos, los contratistas- se vieron, y todavía se ven, muy amenazados por nuestro trabajo. Aquí estoy yo, una pequeña mujer activista social, hablando de hacer las cosas de otra manera en los bosques, hablando de manejo del bosque, hablando de consenso, hablando de diversificación. La 'guardia vieja' está aterrorizada con todo eso". Algunos integrantes de la comunidad, sobre todo los que tradicionalmente han concentrado el poder, se resistieron con fuerza a esos cambios, molestos ante lo que llamaban "el enfoque de relaciones construido por las mujeres", al que se le otorgaba menos valor y a menudo se veía como trivial o innecesario.

Las fuerzas forestales empresariales e industriales todavía son muy fuertes en Kaslo, así como en toda Bristish Columbia. En la última elección del Bosque Comunitario de Kaslo, la "guardia vieja" logró abrirse camino y llegar al directorio (el órgano principal en la toma de decisiones), y ahora están dominando nuevamente el bosque local, introduciendo un criterio de manejo del bosque totalmente diferente del de los últimos años.

Es por esto que la existencia del bosque comunitario de Kaslo corre peligro, afirma Susan Mulkey: "Se están erosionando todas las cosas que hacen a un bosque comunitario diferente al manejo forestal empresarial: el sistema de adopción de decisiones, la capacitación en la dirección, los criterios moderados de manejo del bosque, creciente consulta y participación pública". Pero, continúa Susan, "esto ha sido una enorme experiencia de aprendizaje. Hemos aprendido la importancia que tiene la gobernanza, y a establecer reglamentos de gobernanza de forma tal que no permitan el predominio de un interés sobre los demás. Deberíamos haber construido mecanismos para evitar este tipo de situación, conservando mientras la atención en la necesidad de un proceso democrático. Por ejemplo, deberíamos haber incluido en nuestros estatutos los principios y valores rectores tales como proceso de toma de decisiones por consenso, mecanismos para asegurar una representación comunitaria diversa".

Para World Rainforest Movement es difícil ver a los bosques comunitarios o al manejo comunitario de bosques como una amenaza, cuando parece ser la forma ideal de volver a poner en el bosque la democracia, la justicia social y la ecología. Pero para algunas de las personas e instituciones que han lucrado y se han beneficiado de la antigua forma de explotación comercial, los bosques comunitarios y la gente nueva (particularmente mujeres) que pueden incluir en la mesa donde se toman las decisiones son amenazadores. El reto para cambiar la explotación y el manejo forestal no terminan con ganar algunas la tenencia de bosques comunitarios, o aumentar la participación en el manejo. Las dificultades continúan, en especial asegurar que los bosques comunitarios, o el manejo comunitario de bosques, signifiquen en realidad un cambio en las relaciones de las personas a nivel de la comunidad; para asegurar que verdaderamente estén contribuyendo a una democratización del manejo del bosque.




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